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Censura en Instagram

La nueva caza de brujas



Hace unas semanas las chicas de Sola Me Gusto publicaban en Instagram una pequeña guía con el objetivo de proponer soluciones al problema más extendido en esta red social: la censura.

Y es que los perfiles que pretenden divulgar contenido relacionado con cuestiones de género, sexualidad, body positive y en general cualquier tipo de publicación que muestre imágenes no normativas, están siendo castigados de forma constante por Instagram.


Son habituales los casos de fotógrafas como Mar Armengol o Cecile Hoodie, cuyas publicaciones son censuradas a los pocos minutos de aparecer en el feed, llegando incluso a hacer desaparecer sus perfiles de forma temporal de la noche a la mañana sin dejar rastro en la red.

Ante este comportamiento tan arbitrario, solo nos surge una pregunta, ¿contra qué nos están protegiendo las dichosas normas comunitarias de Instagram? ¿Qué es lo que no quieren que veamos?

La mayoría de las publicaciones censuradas contienen desnudos femeninos parciales o totales de carácter no sexual, algo con lo que la plataforma parece no estar del todo de acuerdo:


Los pezones femeninos se consideran nocivos siempre y cuando no aparezcan como herramienta de alimento o como herida de guerra. Es decir, a no ser que encajes en el perfil de madre o mártir, tus pezones son susceptibles de ser considerados inapropiados y por tanto censurables por el simple hecho de estar adheridos a un cuerpo de mujer.

Este castigo, silencioso pero reiterado, es cada vez más notorio puesto que el volumen de contenido reivindicativo que se desea hacer público, es cada vez mayor. La eliminación del mismo revela de manera evidente el perjuicio que esta red social está provocando en el contexto sociocultural.

Cada vez que un cuerpo femenino es tratado de forma desigualitaria frente a uno masculino se fomenta que las mujeres interpreten sus cuerpos como algo de lo que deberían sentirse avergonzadas. Cuando se advierte de la presencia de un pezón femenino se está sexualizando el cuerpo de la mujer, reduciéndolo a un mero instrumento de excitación masculina. En cada ocasión en la menstruación se censura, se está invisibilizando una parte de nuestra naturaleza. Si la diversidad corporal no está presente en la red, sólo nos quedarán los arquetipos socialmente aceptados.

Esta caza de brujas camuflada bajo la premisa de promover un contenido apropiado para una audiencia diversa, no perjudica sin embargo a perfiles vinculados de manera directa con contenido pornográfico misógino. La cuenta de Pornhub suma más de 7 millones de usuarios y presume de tener el perfil verificado con la insignia azul de la red social.  

Si tenemos en cuenta que Instagram es una de las plataformas sociales con más usuarios activos, su censura ejerce un poder indiscutible y masivo sobre la percepción social de la realidad. ¿Qué tal si dejamos de huir de sus antorchas y empezamos a buscar nuevas tierras en las que alzar nuestra voz?

Texto - HELLO NIPPLE
Imagen - Sophie Stoner
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