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Deja de fingir

Los orgasmos, por supuesto



¿Recuerdas cuando en el colegio te decían que copiar sólo era una forma de autoengañarse? Pues bien, traslademonos de las aulas a la cama y cambiemos los exámenes por orgasmos. Aquí la cosa se pone seria y es que las consecuencias de fingir tu clímax son mucho más devastadoras. Para empezar, ninguna de las posibles variables supone obtener un sobresaliente y librarte de septiembre, y para finalizar, no es sólo tu placer lo que está en juego.

Según un estudio publicado en Archives of Sexual Behaviour, sólo un 39% de las mujeres heterosexuales consiguen alcanzar el orgasmo durante sus relaciones frente a un 91% de hombres. Esta disparidad se reduce considerablemente en parejas homosexuales donde el 86% de mujeres lesbianas afirman llegar siempre al orgasmo...Pero, ¿acaso no culminar tu placer sexual es justificación suficiente para fingir?

El dato se vuelve aún más alarmante si tenemos en cuenta que un 80% de las mujeres que no consiguen alcanzar el orgasmo lo fingen o lo han fingido alguna vez en su vida. Y aunque ésta debería ser una práctica más sancionable que ir en patinete eléctrico por las aceras, en realidad está íntimamente relacionada con los estereotipos y las convicciones sociales que tenemos grabadas a fuego desde que nacemos. Para muestra, algunas razones de por qué se prefiere la ficción a la realidad:

  • En las relaciones heterosexuales, la búsqueda del orgasmo se reduce en muchas ocasiones a la penetración y oh! sopresa! sólo un cuarto de la población femenina es capaz de alcanzar el clímax a través del coito exclusivamente, pero, ¿acaso es ésta razón suficiente para fingir?

  • No lo sería si no tuviéramos asumido que el sexo consiste en un “metesaca” que termina en un éxtasis más coordinado que una coreografía para Kim Jong-Un. Así nos lo muestra el cine, la publicidad, el porno...perdón, corrijo, en el porno los orgasmos femeninos tienen la misma importancia que un anuncio de la teletienda, aparecen de forma aleatoria, sobreactuada y carecen de importancia.

  • También se asocia a un altruismo basado en motivar a nuestra pareja sexual para incrementar su placer. Una generosidad tremendamente fraudulenta porque recordemos que lo que está percibiendo tu pareja, es falso.

  • En algunas ocasiones se utiliza como recurso para evitar preocupaciones y no desatar alarmas de que algo no funciona correctamente. 

  • Como estrategia para poner fin al acto sexual, acelerando el clímax masculino ya que, una vez más, está considerado el desenlace del coito.

  • También son muchas las mujeres que lo usan como herramienta para camuflar sentimientos negativos hacia sí mismas y disfrazar disfunciones sexuales como la anorgasmia, en lugar de tratarlas abiertamente con su pareja.

En resumen, se finge para simular normalidad, orden, que todo fluye según lo establecido en nuestro imaginario colectivo. Sin embargo, las contraindicaciones de esta teatralidad inciden de forma directa sobre nuestra autoestima. Cuando aceptamos que lo máximo que podemos esperar de nuestras relaciones sexuales es fingir, estamos anulando por completo la capacidad de expresar nuestros deseos, y con frecuencia, este efecto adverso se extiende más allá del sexo, afectando a situaciones en las que te condicionas no dejando brillar tu auténtico yo.

Deja a un lado las caras, los falsos gemidos y pongamos la verdad sobre la mesa: un auténtico orgasmo no se puede fingir. Los espasmos de los músculos de la vagina, el calor interno que sube por la tripa y que hace sonrojar tus labios y mejillas, la dilatación de las pupilas...Pero si has sido capaz de encontrar una vía para replicar todo esto, si tu nivel de credibilidad supera el de Meg Ryan aullando de placer en un restaurante, si tus dotes interpretativas han llegado a ese nivel, hazte un favor y utiliza esa creatividad para liberarte en la intimidad, expresar tus deseos, mostrar tu carisma y fortalecer tu autoestima.

Esta conducta se expandirá a otros aspectos de tu vida en los que antes te sentías sometida. Es el momento de recuperar el control de estas situaciones, es el momento de recuperar el control sobre ti misma.  
Texto - HELLO NIPPLE
Foto - Cécile Hoodie
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