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Cómo tocarse y disfrutar en el intento Vol. I

Guía práctica de masturbación femenina



Uno de los aspectos que más preocupa a la hora de afrontar el primer encuentro sexual es si nuestra pareja de cama disfrutará con nuestras artes amatorias. Pero, ¿acaso tiene sentido que nos focalicemos en el placer de la otra persona cuando no conocemos las bases de nuestro propio placer?

Según un estudio publicado el año pasado por elportal británico especializado en salud sexual Superdrug’s Online Doctor, más del 10% de las mujeres reconoce no haberse masturbado nunca. Es decir, al menos un 10% de la población femenina se presentó en su primer encuentro sexual sin tener ni idea de qué le excitaba, dejando en manos de la otra persona su descubrimiento, qué idea más romántica. Pretender que nuestra pareja sexual descubra por ciencia infusa cómo proporcionarnos placer es como creer en el teletransporte, por mucho que cierres los ojos y desees con todas tus fuerzas aparecer en Miami, no sucederá.

Conocer tu cuerpo antes de que otros lo visiten es de vital importancia, nos sitúa como lo que somos, dueños de nuestro placer, nos empodera y nos convierte en guías para todos aquellos a los que permitamos visitar el fantástico parque temático que es nuestro cuerpo.

Varios estudios demuestran que la masturbación no solo supone un beneficio para la satisfacción sexual sino que además funciona como una potente herramienta para fortalecer el sistema inmune, ayuda a conciliar el sueño e incrementa la esperanza de vida, ¿quién da más?

Sin embargo, históricamente ha sido una práctica castigada a nivel social, sobre todo en el sector femenino. Si no que se lo digan a Joycelyn Elders, ministra de sanidad durante el periodo de gobierno de Clinton, quien en el año 94 se vio forzada a dimitir por defender en público la enseñanza de la masturbación en las escuelas. Pues bien, Joycelyn, esto va por ti y por todos los que creemos que esta práctica merece mayor difusión.

¿Cómo empiezo?

Antes de nada, relájate, no, de verdad, apaga el piloto automático. Asegúrate de estar en un lugar tranquilo donde tengas intimidad y sepas que nadie va a interrumpirte durante un largo rato. Respira, no te juzgues, olvídate de los prejuicios sobre tu cuerpo, aquí a nadie le importa si te has depilado o si te has pasado haciéndolo, si tienes la regla o si llevas agujeros en los calcetines, estás con la persona con la que más confianza tienes, contigo misma.

Ya me he relajado, ¿ahora qué hago?

Tómate tu tiempo, ahora toca seducirte. No comiences focalizándote en tus genitales, acaricia con calma todo tu cuerpo, reconoce cada recoveco y dale su espacio, conecta con tu piel y céntrate en el tacto. Debemos realizar este ejercicio para identificar nuestras zonas erógenas, aquellas partes de nuestro cuerpo que al tocarlas con delicadeza nos producirán excitación. Sobre esta tema no hay nada establecido, se puede considerar erógeno desde el cuero cabelludo, pasando por las palmas de las manos hasta las plantas de los pies, todo el cuerpo es susceptible de convertirse en una fuente de placer. A continuación describimos cuáles son los puntos imprescindibles que debes investigar a la hora de explorar tus zonas erógenas:
Labios mayores

Aunque creamos que están ahí sólo para proteger otras zonas más delicadas, bajo estos labios se encuentran los bulbos vestibulares, dos bultos de tejido eréctil que juegan un papel muy importante en la excitación y el orgasmo. El efecto que provoca colocar los dedos encima ejerciendo una ligera presión puede resultar muy estimulante para muchas mujeres.

Labios menores

Es una zona de alta sensibilidad al tacto. Su estimulación puede desembocar en una mayor lubricación. Acarícialos con delicadeza centrándote en ellos antes de ir dirigirte al clítoris. Reecréate en el aperitivo antes de pasar al plato fuerte.

El clítoris

El único objetivo de este órgano es el de proporcionar placer, la razón de su existencia se reduce en exclusiva a satisfacer esta labor. Por favor, colaboremos con la realización existencial de este órgano e investiguemos qué tipo de caricias y masajes le gustan más. Aunque la zona que podemos estimular de forma exterior se limita a una pequeña protuberancia, este órgano se ramifica en el interior de nuestra vagina facilitando la excitación durante la penetración.  

La vagina

La zona más sensible al tacto es la entrada vaginal que se encuentra a unos 5cm de profundidad. Introduce con delicadeza los dedos en su interior, provocando el roce con los labios y la entrada vaginal, esta penetración te permitirá estimular las raíces del clítoris. No fuerces la penetración, hazla al ritmo que marque tu cuerpo y prioriza tu comodidad. En lugar de los dedos también puedes utilizar un juguete sexual que te dará mayor facilidad de movimiento.

El punto G

La cima del Everst sexual. Su estimulación en solitario es más complicada aunque no imposible, puede localizarse entre los 3 y 5cm desde la entrada vaginal y podemos acceder a él introduciendo los dedos en forma de gancho apuntando hacia el ombligo, como si estuviéramos haciendo el gesto de llamar a alguien. Es una zona eréctil que al estimularla provoca orgasmos muy intensos. En algunas ocasiones estos orgasmos pueden desembocar en eyaculación femenina puesto que este punto se encuentra muy cerca de las glándulas de Skene. Su estimulación produce una sensación similar a la de la incontinencia urinaria, así que si la próxima vez que estés en mitad del meollo crees que debes parar para ir al baño, tómatelo con calma porque lo que vas a expulsar no tiene nada que ver con la orina.

El cuello uterino o punto C

Estimularlo implica una penetración profunda, está situado al fondo de la vagina. Para acceder a esta zona de una forma más sencilla, puedes probar a realizar la penetración situándote de rodillas, introduciendo tus dedos o un juguete sexual desde atrás. De esta forma, la penetración será más profunda e intensa, permitiendo estimular con mayor facilidad la cérvix.

El cul-de-sac

Ojo porque el placer en este punto se experimenta de una forma muy diferente dependiendo de la mujer. Se trata del final de la vagina y para poder acceder a él se ha de estar muy excitada. Cuando ocurre, el útero se eleva “despegándose” de la vejiga y dejando al descubierto el fondo del saco vaginal posterior. Para algunas personas supone un gran placer y para otras, dolor.

El perineo

Aunque en el caso de la mujer no es un punto erógeno como tal, se recomienda tenerlo bien trabajado para obtener orgasmos. Su flexibilidad y tonicidad juegan un papel muy importante en la intensidad de nuestro placer.

El ano

A veces un gran olvidado, es una zona erógena cuya estimulación viene acompañada de varias recomendaciones:
  • La lubricación artificial es imprescindible puesto que no generamos flujos de forma natural en esta zona.
  • Se ha de estimular con calma, la prisa no es un aliado del sexo anal, los movimientos bruscos pueden generar desgarros muy dolorosos.
  • Recuerda que si utilizas un juguete sexual para practicar la penetración anal, ha de ser un objeto con tope, puesto que el ano produce el efecto de succión.

Dejando a un lado el área genital, hay dos protagonistas que cobran mucha importancia en la estimulación erótica: 

Los pechos

Jugar con ellos puede generar un gran placer. Acaricia, pellizca, lame...hay mujeres que con la exclusiva estimulación de esta zona pueden llegar al orgasmo. Es un área especialmente sensible, en concreto areolas y los pezones. 


El cerebro

Aunque los masajes del cuero cabelludo pueden resultar muy excitantes, cuando hablamos del cerebro, nos referimos a su inmensa capacidad para expandir el placer que nos provocamos en las diferentes zonas erógenas. Es el órgano sexual por excelencia, sin él sería imposible experimentar placer. Estimularlo a través de la palabra y la imaginación es una herramienta muy potente para llegar a excitarnos físicamente. Leer relatos, ver películas, genera un imaginario que podemos aprovechar para fantasear y gozar más de la relación sexual.  

Ahora que ya te hemos presentado cuáles son las áreas imprescindibles a explorar, no te limites a estimular únicamente estas zonas, investiga y diviértete. Recomendamos que traces tu propio mapa de zonas erógenas, ya que varían en función de la persona, tanto en área como en la forma de estimularlas. Además, te recomendamos que pruebes diferentes combinaciones, la estimulación simultánea puede resultar muy placentera.

El único objetivo de este juego llamado masturbación es disfrutar del autoconocimiento, descubrir qué te excita y qué no. Focalizarse en alcanzar el orgasmo sería como embarcarse en un crucero con el único propósito de llegar a tierra firme, por favor, benefíciate del buffet libre 24 horas y de las vistas en alta mar. Disfruta del proceso, hazlo con la frecuencia que te pida el cuerpo y recréate en estos momentos de placer contigo misma.  


Texto e ilustración - HELLO NIPPLE
Foto - Charles Deluvio
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