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Pornografía y la crisis del deseo

¿Dónde están las ganas?



Imagen -  AURORE
Texto - HELLO NIPPLE
En la era de la urgencia, en la que nos cuentan una historia en menos de 15 segundos, donde la concatenación de mensajes de 140 caracteres se han convertido en la lectura más prolongada del día, y en la que un anuncio de 5 segundos se transforma en una eternidad, no es de extrañar que el contenido sexual más consumido suprima toda aquello que considere “superfluo” para reducir las relaciones sexuales a un intercambio rápido de fluidos cuya única meta es alcanzar el orgasmo en el menor tiempo posible.

En la pornografía convencional, el sexo ha tomado la forma de un concentrado que promete alivio sexual en tiempo récord. El equivalente a una pastilla de avecrem que sustituye a un buen caldo de cocción lenta.

Quererlo todo ya, hace que planifiquemos nuestro placer sexual en espacios compactos que no dan pie a la expansión de la satisfacción. Durante un vídeo de menos de 10 minutos has debido excitarte y llegar al orgasmo. ¿Te imaginas meterte cada noche en la cama cerrar los ojos y esperar alcanzar el sueño profundo en apenas unos minutos? ¡Qué presión!


El insomnio es al sueño lo que la ausencia de deseo al sexo

No dejar lugar a que las cosas se desarrollen de una forma natural y forzar los procesos para que encajen en nuestras rutinas está desestabilizando nuestra percepción del deseo. Y no existe una mayor representación gráfica de ello que el contenido sexual mainstream.

Si nos damos un paseo por las plataformas pornográficas más conocidas, encontraremos todo tipo de categorías, fetiches, posturas; un catálogo interminable dispuesto a satisfacer el apetito más voraz. Sin embargo, es curioso que lo más excitante del sexo escasee en el porno: el deseo.

La ausencia de deseo en clips teatralizados que llevan al extremo prácticas sexuales es uno de los mayores peligros de este tipo de contenido. Vemos a gente manteniendo relaciones sexuales como quien está fregando los platos, sin divisar una chispa de deseo en su mirada, como si la conexión existente entre los agentes implicados fuera prescindible.


Hay más feeling entre estas verduras que entre muchos actores porno

¿Qué hay de las ganas? ¿De ese fuego interno que te lleva a deshacerte de un pantalón pitillo sin usar las manos? ¿Acaso es más importante documentar un squirt que representar como es debido la atracción entre dos personas que están a punto de fundirse a mordiscos?

¿Cuándo dejamos de considerar estimulante una mirada, una caricia o una conversación?


Julianne Moore sabe de qué va el tema

Por favor, hagámosle sitio al deseo en nuestras relaciones sexuales. Convirtámonos en la llama que da comienzo a la hoguera.

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